Recuerdo la documentación de un curso de postgrado de Técnicas de Planificación donde el tema del día era Sistemas de Información. Un curso impartido por Maruja Gutiérrez-Díaz en 1977. (Maruja es actualmente consultora de Innovación, tras muchos años en la Comisión Europea y 15 años al frente del Centro de Información Regional de Madrid, un centro pionero en documentación digital, en 1973!!.)

En este documento (si alguien tiene interés se lo puedo remitir) Maruja establece algunos principios:

  • El planeamiento es una actividad continua: está sujeto a cambio permanente. Pero su falta de eficacia es habitual ya que toma contacto con una situación en un momento dado y acto seguido lo abandona para generalmente descubrir en la siguiente toma de contacto que todas las previsiones hechas han quedado fuera de la realidad. Por tanto la continuidad del planeamiento es un cambio radical imperativo.
  • El planeamiento es una actividad integrada: de ser un ejercicio teórico debe pasar a integrarse en un sistema de gestión territorial complejo. Maruja establece los procesos administrativos como fuentes regulares de información y la necesidad de su automatización.
  • El planeamiento es un mecanismo de redistribución de enorme importancia social en el que la participación pública es esencial.

El planeamiento lo concibe Maruja como un mecanismo de control que recibe constantemente información del estado real del sistema y del estado deseable intentando en todo momento ajustar uno al otro definiendo los cursos de acción adecuados en forma de planes o proyectos.

Es increíble que en esa fecha los problemas ya estuvieran tan bien definidos. Han pasado 35 años y no se puede decir que el planeamiento digital sea una realidad. Si con los medios tecnológicos que había en 1977 la ambición era la demostrada por Maruja, con los medios que tenemos hoy en día, hay que decir que nuestra ambición esta bastante descafeinada.

Así que pongamos sobre la mesa algunos de los problemas y que soluciones posibles existen:

Problemas tecnológicos:
  • No hay problemas tecnológicos: todos los requisitos objetivos para disponer de planeamiento completamente digital pueden ser resueltos eficazmente por la tecnología actual.
  • Sólo hay una condición: el planeamiento continuo, que Maruja propugnaba en 1977, exige contemplar los planes como instrumentos que están al servicio de la Ordenación. Los planes no son la Ordenación, son los vehículos que sirven a la Ordenación. Lo que pasa es que la Ordenación construida con planes de papel es inmanejable. Pero si los instrumentos son digitales y están construidos como transacciones que actualizan la Ordenación, entonces es viable obtener una Ordenación vigente digital producto del refundido de todos los instrumentos aprobados.
  • Y como corolario, si los planes se deben construir como transacciones no pueden ser documentos pdf o conjuntos de ficheros de distinta naturaleza mas o menos integrados. Los planes deben ser documentos xml y gml en formatos firmados electrónicamente que contengan datos estructurados susceptibles de integrarse en un sistema de información.
Problemas de técnica urbanística:
  • El proceso de sistematización del planeamiento no puede modificar la técnica urbanística. La técnica es la que es, con todas sus complejidades, sus ventajas y sus inconvenientes. La informática no tiene por objeto simplificar los planes, tiene por objeto simplificar la producción y el acceso a los planes y aumentar su calidad intrínseca. Por ello debe conseguir un sistema neutro que contenga sin pérdida toda la Ordenación vigente bajo cualquier legislación.
  • Es deseable que la información y estructura de los planes esté sujeta a un cierto grado de «normalización». Que ponga en común conceptos y parámetros urbanísticos estándar y disponga de una «paleta» de ordenaciones o modelos urbanos también estándar. Sin menoscabo de que permita las soluciones específicas que deba haber, para resolver las peculiaridades de cada territorio o las manías de cada planificador o de la administración competente.
  • Es preciso separar la información del modo de representación. La delimitación de los Sectores no se establece mediante una linea de trazos rojos. Se establece por una poligonal cerrada. Según el medio de publicación esa linea se podrá representar por trazos rojos o por cualquier otro medio, siempre que su significado sea inteligible para el observador .
  • Es preciso también comprender que la normalización del planeamiento no comprende la definición de los documentos y formatos de planos a presentar sino de los conceptos urbanísticos a aplicar y de los criterios de segregación gráfica del territorio según el modelo previsto de desarrollo futuro.
Problemas jurídicos:
  • Un punto del territorio puede estar afectado por el planeamiento municipal, el territorial, el sectorial  o por disposiciones transitorias legales y que existan contradicciones graves entre todas ellas sin un criterio claro de precedencia ni de trasposición y actualización mutuas. Este es un lío grave donde los distintos grados de precisión gráfica y alcance de cada nivel complican aún mas el problema.
  • La vinculación jurídica de los planes reside en los sellos y firmas de sus documentos. No esta claro que los planes digitales en formatos estructurados puedan conservar su vinculación jurídica y que mucho menos una Ordenación vigente construida por un sistema transaccional pueda heredar esta vinculación de los planes que han servido para construirla.

Problemas administrativos: 

  • La competencia urbanística esta distribuida entre el municipio y la comisión de urbanismo territorial de distinta forma según la región. Ello supone que la Ordenación, desde un punto de vista regional es una, y desde un punto de vista municipal es otra. Se suele atender al concepto de «estructural» para la información regional y «detallada» o «pormenorizada» para la municipal. Todo ello, desde mi punto de vista, bastante artificial y discutible. La Ordenación es la Ordenación, es decir todo lo determina el destino funcional del suelo. Pero con estas distinciones la confusión está abonada.
  • A ello se añade que la Ordenación también se forma mediante decretos o sentencias que emanan del ámbito estatal o jurisprudencial y que no parecen factibles de conseguir como planes digitales transaccionales. Significa que la sentencia debe trasladarse, interpretarse o formularse como una transacción digital por un funcionario técnico competente mediante un proceso de interpretación, susceptible de desvirtuar su efecto.
Problemas de producción:
  • Los planes son redactados por oficinas técnicas, en ocasiones por muchas oficinas distintas. Por eso yo hablo de planificación colaborativa. Y a esas oficinas hay que cambiarles la forma de hacer planes, porque deben dejar de utilizar CAD y Word para producir papel y empezar a utilizar herramientas específicas para diseñar planes digitales transaccionales. La experiencia de Extremadura o de Castilla y León dan fe de las enormes dificultades que conlleva gestionar este cambio.
  • Los planes se redactan por cada técnico según su propia cultura urbanística, matizada por la legislación vigente. Ello conduce a planes heterogéneos, confusos, plagados de errores, con conceptos urbanísticos propios, con lenguajes de representación específicos y con la táctica de que «el papel lo aguanta todo». Ya no solo es preciso modificar sus herramientas sino que también es preciso normalizar su producto.

En próximos post veremos algunas de las soluciones que Arnaiz Consultores propugna para resolver estos y otros problemas relacionados con el urbanismo digital.

Ignacio Arnaiz Eguren 
Director de Innovación – Arnaiz Consultores SL
Es interesante visitar www.urbanismoenred.es

In this document (if somebody is interested I can upload it) Maruja establishes some principles:

  • Urban planning is a continuous activity: it is subject to permanent changes. However, its lack of efficiency is usual because it can be in contact with a situation at a given time and immediately afterwards it gives it up generally to discover in the next contact that all forecasts made have become unrealistic. Therefore, the continuity of urban planning is a radical and imperative change.
  • Urban planning is an integrated activity: from being a theoretical exercise it has to become to be integrated in a complex territorial management system. Maruja establishes administrative processes as regular information sources and also the need for its automation.
  • Urban planning is a redistribution mechanism of great social importance in which public participation is essential.

Maruja conceives urban planning as a control mechanism which constantly receives information from the actual information of the system and from the desirable situation of the system, always trying to adjust one to the other, defining the adequate courses of action in the form of plans and projects.

It is incredible that at that time problems where already so well defined. Over 35 years have passed and we still cannot say that digital urban planning is a reality. If with the technological means available in 1977 the ambition was the one demonstrated by Maruja, with the current technological means we have to say that our ambition is quite diluted.

Let’s state some problems and its possible existing solutions:

Technological problems:

  • There are no technological problems: all the objective requisites to have completely digital urban planning can be achieved efficiently by the current technology.
  • There is only one condition: the continuous urban planning that Maruja defended in 1977 requires the contemplation of maps as instruments that are at the service of the spatial planning. Plans are not the spatial planning; they are vehicles which serve the spatial planning. What happens is that the spatial planning built with plans on paper is unmanageable. However, if the instruments are digital and are built like transactions which update the spatial planning; then, it is feasible to obtain a digital spatial planning in force from the review of all the approved instruments.
  • And as corollary, if plans must be built as transactions, they cannot be pdf documents or sets of files of a different nature, more or less integrated. Plans must be xml and gml electronically signed documents.  In addition, they must contain structured data capable of fitting into an information system.

Urban planning problems:

  • The process of urban planning systematization cannot modify the urban planning skill. The skill is always de same, with all its complexities, its advantages and disadvantages. Computer science’s objective is not to simplify plans; its target is to simplify the production and access to the plans, as well as to increase its intrinsic quality. That is why it has to be able to constitute a neutral system which contains the whole spatial planning in force under any legislation.
  • It is desirable that the information and structure of plans is subject to a certain degree of “standardization”. This standardization must share standard planning concepts and parameters and must have several spatial plans or urban models also standard. It should favor the implementation of specific solutions necessary to solve the peculiarities of each territory or the oddities of each planner or competent authority.
  • It is necessary to separate the information from the mode of representation. Delimitation of sectors is not established by a red dotted line. It is established by a closed polygonal line. According to the form of publication, that line can be represented by red dotted lines or by any other means, as long as its meaning is understandable for the observer.
  • It is also necessary to understand that urban planning standardization does not take into consideration the definition of documents and formats of plans. On the contrary, it takes planning concepts and criteria of graphic segregation of the land into account according to the model envisaged for the future.

 Legal problems:

  • A point of the territory might be affected by local planning, territorial planning, sectoral planning and by legal transitional dispositions. There may be serious contradictions among all of them and there is not any order which establishes which one to follow first; moreover, there is not mutual transposition or mutual updating either. This creates great confusion and moreover the different degrees of graphical accuracy and range of each level make the problem even more complicated.
  • The legal commitment of plans lies in the official stamp and in the signature of its documents. It is unclear that digital plans in structured formats can keep their legal commitment. What it is also unclear is that a current spatial plan built by a transactional system can inherit that commitment from the plans which have been used to build it.

Administrative problems:

  • Urban planning competency is distributed between the municipality and the Commission for territorial urban planning depending on the region. This supposes that the spatial planning, from a regional point of view is one and from a local point of view, it is another one. In general, the concept of “structural” is used for the regional information and the concept of “detailed” for the local one. Everything, from my point of view, quite artificial and arguable. The spatial planning is the spatial planning; therefore, it is everything which determines the functional purpose of the land.  Nevertheless, with these distinctions, confusion is assured.
  • To this, we have to add that the spatial planning is also formed by decrees or judgments which emanate from the state level or from the field of jurisprudence and that do not seem feasible to obtain as transactional digital plans. This means that the judgment must be transferred, interpreted and formulated as a digital transaction by a competent technical officer through a process of interpretation susceptible of counteracting its effect.

Production problems:

  • Plans are written by technical offices, sometimes by many different offices. That is why I talk about collaborative planning. And these offices have to change the way of making plans, because they must stop using CAD and Word to produce paper and start using specific tools to design transactional digital plans. The experience of Extremadura and Castilla y León testifies to the huge difficulties that the management of this change implies.
  • Plans are written by each officer regarding his own planning culture, tinged with the legislation in force. This leads to plans which are heterogeneous, confusing and full of mistakes and which have their own planning concepts, their specific languages of representation and the tactic that “paper can put up with everything”. Nowadays, it is not only necessary to modify the tools used, but also to standardize the product.

We will see in the coming posts some solutions suggested by Arnaiz Consultores